Si bien hay varios tipos de pisos de madera, es posible colocar parqute en una habitación sin que la tarea se transforme en privilegio de especialistas.

parquetEn principio, habrá que elegir el tipo de madera que más se adapte a su presupuesto y a su gusto: los más comunes son los de roble, que lucen una veta magnífica pero su precio es bastante más elevado que el resto, también se encuentran los de algarrobo, de color oscuro, y los de pino que son los más económicos.

No es demasiado difícil si se trabaja sobre un contrapiso ya existente, asegurando los bastoncitos de la madera elegida con clavos y cola. Hay que cortar los listones a una medida uniforme o comprarlos ya cortados, y elegir luego el diseño de colocarlos. Lo más común es hacerlo en forma de espigas, pero además existen parquets de pino que vienen en forma de pequeñas baldositas y se instalan como tales, haciendo mucho más sencilla la tarea de colocación, y evitando las desprolijidades propias de un diseño complicado.

Para proceder a armarlo conviene marcar sobre el contorno de la habitación una linea recta a 60cm de las paredes y comenzar a colocar el parquet dentro de ese límite. Se emplea cemento de contacto para adherirlo al contrapiso y se lo fija con clavos, golpeando luego con un martillo, interponiendo una tabla. Una vez que la zona central esta terminada, se completará la franja que bordea las paredes y que bien se puede hacer en forma de guarda, según la habilidad y el sentido común de quien se dedique a la tarea.

 

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